De acuerdo a la lectura, José Manuel Esteve menciona que el maestro debe serlo por humanidad, esto quiere decir que un profesor debe estar consciente al pensar y sentir lo que desea enseñar y así sensibilizar al alumno para que este a su vez, piense y sienta al aprender, ya que de esta manera el alumno encontrará un significado en ese aprendizaje y lo más importante es que pueda ser aplicado en su vida cotidiana.
Esta idea es algo que el maestro que tiene vocación así lo contempla y se esfuerza en conseguir en su quehacer docente, sin embargo también José M. Esteve nos hace reconocer que esto es un proceso que se va desarrollando a través de ensayo y error durante las diversas experiencias que vivimos día con día en el aula. Paulo Freire lo aprecia como una retroalimentación de aprender y enseñar entre el maestro y el alumno, ya que, ¿quién de nosotros, no hemos tenido experiencias con los alumnos, en donde ellos dos dejen aprendizajes muy significativos?, que si lo aceptamos con humildad nos han permitido crecer en esta profesión, comprendiendo así la conducta que observamos en la diversidad de entornos que tiene cada alumno. También es muy importante retomar de Freire una tarea prioritaria que debemos inducir tanto en el alumno, como en nosotros mismos aumentando el conocimiento a través del uso apropiado del lenguaje, enfatizando el gusto por leer, escribir y expresarnos.
Miguel A. Santos, muy acertadamente expone que no basta con poseer solamente dominio de conocimientos y el manejo de técnicas didácticas, sino el reto de atreverse a que las apliquemos de manera flexible en las interminables experiencias que adquirimos en nuestra labor docente, ya que debemos recordar que nuestra tarea docente nunca estará terminada, tanto como el conocimiento
viernes, 13 de noviembre de 2009
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